la GUERRA del ARTE

ACERCÁNDOSE AL MISTERIO

¿Por qué he expresado tan insistentemente el profesionalismo en los capítulos anteriores? Porque lo más importante acerca del arte es el trabajo. Nada importa más que sentarse día a día y tratar.

¿Por qué es esto tan importante?

Porque cuando nos sentamos a trabajar día a día y seguimos moliendo, algo misterioso empieza a suceder. Un proceso se pone en movimiento por el cual, inevitable e infaliblemente, el cielo viene en nuestra ayuda. Fuerzas invisibles se ponen de nuestro lado; casualidades refuerzan nuestro propósito.

Este es el otro secreto que los artistas verdaderos saben y los aspirantes a escritores no. Cuando nos sentamos día a día a hacer nuestro trabajo, el poder se concentra a nuestro alrededor. La Musa toma nota de nuestra dedicación. Ella nos aprueba. Hemos ganado favores bajo su mirada. Cuando nos sentamos y trabajamos, nos volvemos como un imán que atrae partículas de metal. Las ideas vienen. Nuestra percepción aumenta.

Así como la Resistencia tiene su asiento en el infierno, la Creación tiene su hogar en el cielo. Y ella no es solo testigo, sino un ávido y activo participante.

Lo que yo llamo profesionalismo alguien más puede llamarlo el Código del Artista, o el Modo del Guerrero. Es una actitud de humildad y servicio. Los Caballeros de la Mesa Redonda eran castos e intachables. Y aun así batallaban dragones.

Nosotros también estamos enfrentando dragones. Grifos en nuestra alma que respiran fuego y debemos enfrentar y vencer para alcanzar el tesoro de nuestro potencial y liberar a nuestra doncella, que es el plan y destino que Dios tiene para nosotros y es la respuesta al por qué estamos en este planeta.