la GUERRA del ARTE

EL SER AUTÉNTICO

¿Tienes hijos? Si los tienes, sabes que ninguno de ellos salió como tabula rasa, una pizarra en blanco. Cada uno de ellos vino a este mundo con una personalidad distinta y única, una identidad tan inculcada que podrías espolvorear polvos mágicos o bolas de fuego a ella y no la moverías un milímetro. Cada niño es quien debía ser. Incluso gemelos idénticos, constituidos del mismo material genético, fueron completamente diferentes desde el primer día, y siempre lo serán.

Personalmente yo estoy con Wordsworth que dijo:

Nuestro nacimiento no es más que un sueño y un olvido: El alma que sale de nosotros, nuestra estrella de vida, Ha tenido su escenario en otro lugar,

Y venido de otra lejanía:

No en completo olvido,

No en completa desnudés,

Sino trayendo nubes de gloria de nuestro origen, De Dios, que es nuestro hogar.

En otras palabras, ninguno de nosotros nació como pasivas y genéricas plastas esperando que el mundo dejara su impresión en nosotros. En vez de eso nosotros aparecemos poseyendo un alma altamente refinada e individualizada.

Otra manera de ver esto es la siguiente: No nacemos con opciones ilimitadas.

No podemos ser cualquier cosa que queramos ser.

Venimos a este mundo con un destino personal y específico. Tenemos un trabajo que cumplir, un llamado que ejercer, un Ser en el cual convertirnos. Somos quienes somos desde la cuna, y estamos destinados a eso.

Nuestro trabajo en esta vida no es convertirnos en ese ideal que imaginamos ser, sino encontrar la persona que ya somos y convertirnos en ella.
Si nacimos para pintar, es nuestro trabajo convertirnos en pintores.


Si nacimos para críar y hacernos cargo de niños, es nuestro trabajo convertirnos en madres.

Si nacimos para derrocar el orden la ignorancia y la injusticia en este mundo, es nuestro trabajo darnos cuenta y ponernos a trabajar.