la GUERRA del ARTE

LA RESISTENCIA Y EL DRAMA PERSONAL

Crear telenovelas en nuestra vida es otro síntoma de Resistencia. ¿Por qué poner años de trabajo diseñando una nueva interface de software cuando podemos recibir la misma cantidad de atención trayendo a la casa un novio recién salido de la prisión?

A veces familias enteras participan inconscientemente en esta cultura de drama. Los niños llenan el tanque, los adultos toman el volante, y la nave va de un dramático episodio al siguiente. Y la tripulación sabe cómo mantener el ritmo. Si el nivel de drama disminuye por debajo de cierto nivel alguien se encarga de elevarlo de nuevo. El papá se emborracha, la mamá se enferma, Juanita se presenta a la Iglesia con un tatuaje nuevo. Es más divertido que una película. Y funciona: al final del día nadie hizo nada productivo.

A veces pienso en la Resistencia como el gemelo maldito de Santa Claus, quien va de casa en casa, haciéndose cargo de todos. Cuando llega a una casa que está enfocada en el drama, sus mejillas se enrojecen y sonríe de felicidad sabiendo que nadie en esa casa hará algo productivo.