la GUERRA del ARTE

UN PROFESIONAL DESMITIFICA

El profesional ve su trabajo como una actividad, no como arte. No porque crea que el arte no tiene una dimensión mística. Al contrario. Él entiende que toda actividad creativa es sagrada, pero no dedica mucho tiempo a pensar en ello. Él sabe que si piensa en eso demasiado, eso lo paralizará. En vez, él se concentra en su técnica. Él profesional se convierte en maestro del cómo, y deja el qué y el por qué a los dioses. Como Somerset Maugham él no espera a la inspiración, él actúa en anticipación de su aparición. Él profesional está perfectamente consciente de los intangibles que van con la inspiración. Por el mismo respeto que les tiene, los deja hacer su trabajo. Él les deja trabajar en su esfera, mientras él se concentra en la propia.

La señal de un amateur es el exceso de glorificación y preocupación con el misterio.

El profesional se calla. No habla de eso. Él hace su trabajo.